Personaje
de la época de la Independencia de México de cuyo origen hay diferentes
versiones, tal vez debido a que únicamente participó con el ejército
Insurgente de Hidalgo en la toma de la Alhóndiga de Granaditas.
Una de las versiones es que fue oriundo del poblado de Valenciana,
Guanajuato y trabajaba como barretero en la mina de Mellado; su
esposa: Victoriana Bretadillo. La otra cuenta que Juan José nació
en San Miguel el Grande (hoy San Miguel de Allende, Gto.), hijo
legítimo de Pedro Martínez y María Rufina Amaro y murió el 26
de Julio de 1863.
El
insurgente Pedro García que conoció en Guanajuato al Pípila dice
que era un hombre fuerte, valiente, poseído de una enfermedad
silicosa común en las minas como cascado, que sabía leer y escribir;
de tipo mestizo, con mucho de indio otomí o chichimeca, de color
moreno, pelo lacio y oscuro, ojos rasgados y complexión musculosa.
Partidario de la causa insurgente, pertenecía al ejército organizado
por Miguel Hidalgo y Allende; hombres del pueblo armados con ondas,
garrotes, lanzas y unos cuantos machetes y fusiles.
Con este ejército triunfó Hidalgo en Celaya, siendo su siguiente
objetivo Guanajuato. Fuertemente armados, los españoles resistían
en la Alhóndiga de Granaditas todos los intentos de los insurgentes
para apoderarse del edificio, que era una fortaleza en la cual
se almacenaban granos para el tiempo de escasez, esfuerzo inútil
que costaba muchas vidas a las tropas mal armadas de Miguel Hidalgo.
En ese momento, el Pípila, poniéndose una gruesa losa en la espalda,
se arrastró en medio de nutrida balacera hasta la puerta de la
Alhóndiga, prendiéndole fuego con una tea ardiendo, pronto cedió
la puerta con lo que fue posible ocupar la Alhóndiga de Granaditas
y así la más grande victoria insurgente sobre las tropas realistas,
el 28 de septiembre de 1810.
En
esa época los mineros guanajuatenses eran rudamente castigados
por oponerse a la orden del rey Carlos III, que expulsaba a los
jesuitas del Real de Minas, por lo que muchos mineros fueron sentenciados
a la pena de muerte, otras galeras a ser azotados públicamente
y en el menor de los casos estaban endeudados en las tiendas de
raya.
Motivos
para que el Pípila y sus iguales se levantaran contra los españoles,
sólo faltaba la mecha para enfrentárseles abiertamente, el padre
de la patria, Don Miguel Hidalgo y Costilla la tomó, el pueblo
entre ellos y muy significativamente los mineros de Guanajuato.
Pero: ¡aún hay otras alhóndigas por incendiar!.
Aún
cuando hay estas dos versiones sobre el origen del Pípila hay
documentos suficientes que prueban la existencia de este personaje.
El
heroísmo del Pípila fue realidad, su origen no fue un mito o una
leyenda, fue el hombre valiente, el salvador indispensable de
su tiempo, la llama sin la cual quizá nunca se hubiera encendido
la puerta de la Alhóndiga de Granaditas y el ejército Insurgente
de Hidalgo no hubiera vencido a los españoles que se encontraban
protegidos en el lugar; tal vez hubieran pasados muchos años para
que México fuera un país libre y soberano.
Hoy
en día se le recuerda con una estatua colocada en la parte alta
de la ciudad de Guanajuato, obra del escultor Juan Olaguíbel,
que mide veintiséis metros de altura.
También
cada 28 de septiembre, un club de servicio social entrega la presea
el "Pípila de Plata" a las personalidades guanajuatenses por su
destacada labor en beneficio de la ciudadanía en diversos ámbitos;
en la ciudad de Guanajuato hay un desfile donde participan escuelas,
dependencias gubernamentales de los 46 municipios, además de clubes
de servicio a la comunidad para conmemorar la Toma de la Alhóndiga
de Granaditas y a este gran héroe.
Seleccionamos
este personaje porque es un héroe popular que hizo historia en
nuestro pueblo mexicano y deseábamos saber más de su vida, de
la cual aprendimos mucho.