El territorio mexicano se encuentra repartido en cinco placas tectónicas. La mayor parte del país se encuentra sobre la Placa norteamericana. Esta placa contiene también a toda Norteamérica, parte del océano Atlántico y parte de Asia. La península de Baja California, así como el oeste de California y el Océano Pacífico, se encuentran sobre la Placa del Pacífico. El sur de Chiapas, las islas caribeñas y los países de Centroamérica se encuentran en la Placa del caribe. Las otras dos placas que conforman el rompecabezas tectónico de México, Cocos y Rivera, son oceánicas y se encuentran bajo el océano pacífico.

La Placa Norteamericana se separa de la del Pacífico, pero roza con la del Caribe y choca contra la de Rivera y la de Cocos. El roce y choque de estas grandes placas produce la gran mayoría de los sismos en México.

En promedio, en México ocurren 5 sismos de magnitud mayor o igual a 6.5 grados en la escala de Richter cada 4 años. Sismos de menor magnitud ocurren con mayor frecuencia: cada año se registran más de 100 sismos con magnitudes menores o iguales a 4.5 grados. Los sismos de magnitud mayor o igual a 7.5 grados se esperan uno cada 10 años.