Otra de las culturas que
alcanzaron su esplendor en el periodo Clásico fue la cultura maya. La zona maya
estaba dividida en muchas ciudades-Estado las cuales eran señoríos. Los mayas habitaron
una extensa zona, que reúne climas diversos, formada por los actuales estados
de Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán Y Quintana Roo, así como los países
centroamericanos de Belice, Guatemala, El Salvador y Honduras. Construyeron
ciudades y centros ceremoniales en varios lugares entre los que destacan: Palenque,
Yaxchilán, Edzná, Labná, Sayil, Kabah, Cobá, Dzibilchaltún, Toniná, Mayapán, Chichén
Itzá, Tulum, Uxmal, Tikal y Bonampak.
Algunos pueblos mayas vivían en la selva, pero otros vivieron en zonas secas
donde el agua se obtenía de unos pozos naturales llamados cenotes. Al igual que
los demás pueblos mesoamericanos, el pueblo maya era agricultor; su principal
cultivo fue el maíz, el cual era tan importante que estaba relacionado con sus
creencias religiosas, pues pensaban que los dioses habían hecho a los hombres
con masa (Ver pp.16-17 del libro de Historia de 4º
de primaria). Además, sembraron tubérculos como la yuca, el camote, la malanga
y la jícama; cultivos como frijol, calabaza, chile, chayote, tomate, cacao,
algodón, henequén y tabaco.
El auge maya se localiza
entre el año 200 y el 800 de nuestra era y un fenómeno semejante al de Teotihuacan
hizo que las ciudades del área fueran abandonadas. Los mayas lograron una innovación
arquitectónica importante con el uso de la bóveda falsa. Las casas se ubicaban
alrededor del centro ceremonial. Sus templos, observatorios, juegos de pelota y
demás edificios estaban distribuidos sobre plazas y patios de piedra
ornamentados en estuco. Sus bajorrelieves y estelas se encuentran entre las
muestras de arte más bellas. La pintura mural, sobre todo en Bonampak, revela
sus costumbres. La sociedad estaba dividida en grupos sociales. En la
iconografía destaca la distinción entre los personajes ricamente vestidos y los
humildes en actitud de sumisión.

La gente del pueblo era la
más numerosa, vivía en chozas hechas con troncos de árbol, palma y barro. Los
artesanos y agricultores pagaba tributo a sus gobernantes y desempeñaban tareas
productivas. Sus instrumentos eran de piedra pulida. La alfarería y los
textiles alcanzaron gran desarrollo. Además de tejer algodón, aprovecharon el
henequén para hacer sacos y suelas de sandalias. Utilizaron las resinas del
copal, el caucho y el chicle y las propiedades colorantes del añil y del palo
de Campeche. El trabajo agrícola estaba dirigido por los sacerdotes, quienes
por sus conocimientos calendáricos señalaban las fechas apropiadas para cada
labor.
La variedad geográfica de la
región favoreció el intercambio y permitió obtener cosas que no se producían
localmente. De tierras guatemaltecas salían maderas preciosas, pieles, plumas
de quetzal, copal, jade, turquesa y obsidiana. Las tierras altas de Chiapas
sobresalían por su añil, cobre, vainilla y ámbar. Honduras se caracterizó por
el cacao y los vasos de alabastro. Yucatán por maíz, sal, cera, algodón,
pescado salado, henequén y plumas de aves acuáticas. Otros objetos provenían
del Valle de México, Oaxaca y la costa del Golfo. La mayor parte del comercio
se realizó por medio del trueque, aunque los mayas utilizaron como moneda
algunos artículos como: cacao, cuentas de jade, conchas marinas, etc. Los
comerciantes llegaron a ocupar un lugar privilegiado en la sociedad.
Los mayas
destacaron por su sabiduría. Fueron excelentes artistas, pintores de murales y
escultores. Desarrollaron un sistema de escritura mediante dibujos
(jeroglíficos) que representaban ideas, palabras o sonidos. Además, son
reconocidos como magníficos astrónomos y matemáticos. Tenían un sistema
numérico vigesimal basado en el
Fascinados por el cielo y la
armonía del cosmos, los mayas observaron incansablemente el firmamento. Poseyeron
construcciones con fines astronómicos y fueron sabios en el movimiento de los
astros. La religión era el núcleo que daba sentido a su vida y sus dioses eran
semejantes a los de todo pueblo agrícola. Los grandes ritos colectivos tenían
lugar en plazas y patios situados frente a los templos. Los libros de Chilam
Balam y el Popol Vuh, escritos después de la conquista, nos muestran las
historias, leyendas y tradiciones del pueblo maya.