"Estuvieron tan lejos los antiguos de pensar que hubiese gentes en este Nuevo Mundo, que muchos de ellos no quisieron creer que había tierra en esta parte, y lo que es más de maravillar, no faltó quien también negase haber acá este cielo que vemos..." (Capítulo I)


Con estas líneas da inicio la Historia natural y moral de las Indias, obra capital del Padre jesuita.

Josep de Acosta. Se trata de un caso especial, ya que el Padre Acosta recorre México durante un año (1576-77), pero conocía ya en buena medida, la realidad americana, a través de su larga estancia en el Perú. Ello le permitió establecer rápidamente una serie de comparaciones con la cultura Inca, pero también apreciar los elementos propios de México en una etapa de coloniaje todavía incipiente.

Acosta empezó este libro estando aún en América, pero lo terminó de revisar hacia 1588, en Genova, siendo publicado hasta 1590. La importancia de la Historia natural y moral de las indias; se puso de manifiesto en cuanto se dio a conocer. Se tradujo inmediatamente a varios idiomas, repitiéndose las ediciones en todos los casos.

Se considera que esta obra se adelantó a su tiempo en varios aspectos, y por eso influyó en el pensamiento de su época, haciendo avanzar el desarrollo científico de los siglos siguientes de manera descisiva. Enseguida revisarémos sumariamente algunos de estos aspectos, no sin antes resaltar que en la base del pensamiento de Acosta reside la concepción misionera, de la recuperación de esa humanidad "nueva" descubierta en América.

En primer lugar se ha destacado que su concepción acerca del origen del hombre americano, es completamente revolucionaria. Acosta plantea que éste provino de Asia, e incluso intuye la existencia del estrecho de Bering, pero lo más interesante del planteamiento es el rigor lógico de sus argumentos:

"Para mi una gran conjetura para pensar que el nuevo orbe, que llamamos Indias, no está del todo diviso y apartado del otro orbe. Y por decir mi opinión, tengo para mi días ha, que la una tierra y la otra en alguna parte se juntan, y continúan, o a lo menos se avecinan y allegan mucho. Hasta ahora a lo menos no hay certidumbre de lo contrario. Porque al polo Ártico, que lo llaman norte, no está descubierta y sabida toda la longitud de la tierra...".


Esta postura resulta mucho más científica que la hipótesis, más común en su tiempo, del hundimiento de la Atlántida.