Las fuerzas armadas argentinas eran el segundo ejército de América
Latina, con 230 mil hombres, 165 aviones y 20 navíos de combate.
Aunque su material bélico era anticuado, sus soldados estaban
muy motivados y bien entrenados y habían ganado fama en la lucha
antiguerrilla. Sin embargo, el gobierno militar mandó a las Malvinas
sólo a 12 mil hombres, de los cuales en su mayoría eran
conscriptos poco entrenados, de brigadas de infantería.
El
resto permanencieron en sus puestos frente a Chile y Brasil, países
con los que los argentinos tenían conflictos territoriales.
Las
fuerzas armadas británicas tenían 350 mil hombres, todos
profesionales.