La
presión de las compañías se manifestó
en la disminución del ingreso de capitales procedentes del
exterior y en campos tan alejados del petróleo, el turismo,
la propaganda desatada, contra el régimen mexicano hizo que
la corriente de turistas norteamericanos redujeran en 1938 en un tercio
con respecto al año anterior.
La
perdida del mercado norteamericano fue un golpe serio, pero no fue
permanente ni completo; Hull y las compañías fueron
progresivamente derrotados por los bajos precios de los combustibles
mexicanos.
Como
ya se vio, el otro punto por el cual el Departamento de Estado atacó
a la economía mexicana fue la suspensión de la compra
de plata.
Fue
inutil que el embajador Daniels arguyera ante Roosevelt que esta decisión
hacía mas difíciles las relaciones mexicano-nortemericanas,
sin conducir a la devolución de las propiedades expropiadas.
Forzara
a una baja de casi 50% en el precio mundial de la plata.
Tres
semanas después se empezó a adquirir ese metal en le mercado
mundial sin importar su origen. De toda formas, la expropiación
de plata mexicana en 1938 registra un baja del 50% ...en 1940 cuando
la presión llego a s punto máximo, la expropiación
fue solo un sexto de la efectuada en 1937. Sin embargo, a manera de
represalia y para compensar la disminución de sus recaudaciones,
México puso en vigor en julio de 1938 un nuevo impuesto que afecto
principalmente a los miembros norteamericanos.
Estos
mercados fueron principalmente los de Alemania e Italia Fascistas. Si
bien en un principio Cárdenas se mostró reacio a tratar
con estos países, el cero tendido en su derredor no le dejo otra
alternativa...precio casi 50% menor del que prevalecía en el
mercado mundial...parte del pago se haría en especie. A cambio
de su petróleo, México estaba dispuesto a recibir equipo
petrolero alemán, rayón italiano o frijol japonés.
Así en 1939, las exportaciones mexicanas no fueron muy inferiores
a las de 1937.
Península Escandinava, Francia Polonia, Latinoamérica
y aun Inglaterra.
La
expropiación se produjo en un mal momento desde el punto de vista
económico, el año anterior había habido una mala
cosecha, que se sumo a los grandes déficits gubernamentales producidos
por los programas de obras públicas y de reforma agraria. La
baja en las exportaciones de plata y petróleo, repercutieron
desfavorablemente en las recaudaciones del erario; la crisis de confianza
producida por la expropiación de los sectores privados extranjeros
y algunos nacionales, dio lugar a una huida de capitales. La moneda
se deprecio en un 28%, aumentaron los precios internos así como
el nivel de desempleo.
Se
reconoció que la mala situación económica había
obligado al régimen a moverse hacia la derecha. El programa político
que habría de poner a México en el "camino hacia
el socialismo" dio un giro de ciento ochenta grados.
El
historiador Lorenzo Meyer concluye que el triunfo final del gobierno
mexicano fue posible en cierta medida por circunstancias ajenas a el.
La
industria nacionalizada pudo continuar su desarrollo debido a que las
características del país le hicieron depender casi por
completo de los hidrocarburos como fuente de energía; la demanda
interna sustituyó completamente a los mercados perdidos en el
exterior. El caso de México se convirtió en una excepción
dentro del cuadro de la política petrolera mundial, dirigida
por Estados Unidos e Inglaterra, aunque como contrapartida mantuvo a
Pemex fuera del mercado mundial.
La perdida de los mercados de Alemania e Italia al estallar la II Guerra
Mundial, hizo descender nuevamente la exportación del petróleo,
y México perdió definitivamente su carácter de
exportador de hidrocarburos.