Los
judíos regresan a la "tierra prometida"
Durante
400 años Palestina formó parte del imperio turco otomano,
del siglo XIV a 1917. En diciembre de 1917, fuerzas británicas
entraron a Jerusalén y la convirtieron en capital del Mandato
Británico sobre Palestina y Transjordania. Los escasos judíos
que habían quedado dispersos por los viejos barrios de Jerusalén
lograron organizarse por medio del movimiento sionista nacido en 1896
a partir del libro El estado judío, del periodista vienés
Theodor Herzl, que proponía la creación del estado judío
de Palestina.
Asimismo,
después de la caída del Imperio Otomano, los pueblos
árabes tendieron a fundar estados independientes. En Palestina,
tales tendencias entraron en conflicto con los activistas sionistas.
La situación se agudizó debido a la ambigua actitud
de la política británica frente a judíos y árabes.
Para ganarse el apoyo de ambos grupos en la Primera Guerra Mundial,
el gobierno británico prometió a los dos prestarles
su apoyo en sus deseos independentistas. En la Declaración
de Balfour de 1917, Gran Bretaña manifestó estar de
acuerdo en la creación de un estado para el pueblo judío
en Palestina.
En
junio de 1922, la Liga o Sociedad de Naciones reconoció "la
conexión histórica del pueblo judío con Palestina"
y exhortó a Gran Bretaña a "facilitar la inmigración
y el asentamiento de judíos en ese país". Ese año.
Gran Bretaña estableció el emirato árabe de la
Transjordania (hoy Jordania) dentro de tres cuartas partes del territorio
del Mandato y prohibió que los judíos se asentaran allí.
En 1932, Gran Bretaña cedió la Meseta del Golán
a Siria.

La
inmigración judía fue aumentando constantemente. Los
crecientes enfrentamientos entre judíos y árabes desembocaron
en el levantamiento árabe de 1936, sofocado conjuntamente por
tropas británicas y grupos de autodefensa judíos. Con
el fin de la Segunda Guerra Mundial, en la que el pueblo judío
fue diezmado por los nazis, la oleada de inmigrantes aumentó
y con ello la presión de que se creara en Palestina un estado
judío.
El
renacimiento nacional judío tropezó desde un principio
con la oposición de los nacionalistas árabes. La imposibilidad
de Gran Bretaña de reconciliar las exigencias de la comunidad
judía y de la árabe llevaron al gobierno británico
a pedir que la "cuestión palestina" fuera incluida
en la agenda de la Asamblea General de las Naciones Unidas. El 29
de noviembre de 1947, la Asamblea votó la partición
de Palestina en dos estados: uno judío y otro árabe.
La comunidad judía aceptó la partición, los árabes
la rechazaron.