Gabriel, arcángel de tres religiones
El
principal punto en común entre judíos, cristianos y musulmanes
es la creencia en la existencia de un solo Dios. Los judíos lo
llaman Jehová o Yavé y los musulmanes lo nombran Alá,
aunque también pueden invocarlo con cualquiera de sus 99 atributos.
Además
de este acuerdo primordial que distingue a las tres grandes religiones
monoteístas, hay otras coincidencias entre judíos, cristianos
y musulmanes. Una de ellas es la importancia que tiene el arcángel
Gabriel (cuyo nombre significa "Dios es mi fuerza") para las
tres tradiciones religiosas. En ellas, Gabriel es el ángel de
la anunciación, resurrección y compasión, pero
también es el ángel de la venganza, muerte y revelación.

Según
la historia sagrada judeo-cristiana, Gabriel resguarda el Paraíso,
y se encuentra sentado a la izquierda de Dios. El Nuevo Testamento
de la Biblia cristiana consigna,
en un pasaje conocido como la Anunciación, cómo Gabriel
comunicó a María la noticia que había sido elegida
para engendrar al hijo de Dios. Entre los judíos, Gabriel aparece
constantemente en el Talmud,
y se afirma que fue él quien llevó la muerte y destrucción
a las ciudades pecadoras de Sodoma y Gomorra. Asimismo, en la literatura
rabínica, Gabriel es el príncipe de la Justicia. Para
el Islam, Gabriel dictó al Profeta (Mahoma) todo el texto del
Corán. Por ello, para
los musulmanes, Gabriel representa el espíritu de la Verdad.