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Descontento por la reunificación alemana
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Los párrafos que a continuación se enuncian, pertenecen a una entrevista hecha por Hermann Tersch (La Nación) a Günter Grass en 1997. Siete años después de la caída del Muro y de la reunificación alemana:


Günter Grass

El escritor germano Günter Grass asegura que el modo en el que se produjo la reunificación de su país propicia una peligrosa centralización del poder, y denuncia que el capitalismo vuelve a actitudes del siglo XIX.
Recientemente provocó una tormenta política, una más, al pronunciar un discurso en el que decía avergonzarse de su país por su política de deportación de emigrantes y por el apoyo militar alemán al régimen turco. Fue en un discurso en honor del escritor Yasar Kemal, padre, a su vez, de la novela contemporánea turca, que recibía el Premio de la Paz otorgado por la Asociación de Libreros Alemanes, el máximo galardón literario en ese país. Muchos asistentes lo aplaudieron espontáneamente. Las autoridades de las primeras filas, sin embargo, permanecieron calladas, inmóviles, indignadas

-Usted fue muy crítico hacia la unificación alemana. Eso le costó muchos ataques.
-Yo no estuve contra la unidad alemana, eso fue una presentación falsa de mi postura. Yo estaba en contra de que aquello fuera una simple anexión, de que se obligara a casi 16 millones de personas a olvidar su pasado. Y sigo creyendo que no se pueden unir de golpe esos 16 millones a otros 60. Han vivido 40 años en regímenes diferentes. Todo debía haberse hecho de forma más cuidadosa, más lenta y sobre la base del federalismo alemán.
Yo no quería la República Federal ampliada, sino una liga de Estados alemanes. Pero sucedió lo contrario. El federalismo de nuestra Constitución se vio debilitado. Berlín será capital y esto siempre tenderá al centralismo, y a los alemanes nunca nos ha sentado bien. Nuestra fuerza, también la cultural, está en la pluralidad de nuestro federalismo.

-¿Y ve cumplidos sus temores de antaño?
-En 1990, 1991 y 1997 me llamaron "vendepatria", "agorero de la nación" y de todo. Quienes lo hacían callan hoy porque mis temores se han visto superados por la realidad. Tanto en la cifra de desempleados como en el proceso de despojamiento. El 90% de la propiedad inmueble y del suelo de la antigua República Democrática está en manos de alemanes occidentales. Es una evolución terrible. Esto también ha producido una nueva división de las mentalidades: el [alemán] oriental, decepcionado, se desentiende de lo que pasa en el Oeste.

-Con la reunificación hubo quien habló del retorno del alma alemana. Y de que retornaban los fantasmas de un país que podía volver a buscar un camino propio, al margen del resto de Europa. ¿Lo teme usted?
-No veo un peligro directo porque, por propia culpa, las dificultades económicas de la República Federal son muy graves: el marco alemán ha quedado muy debilitado en los últimos tiempos. Y en lo que siempre he visto una debilidad -y lo vengo hablando desde mucho antes de 1989- es en esa incapacidad para definirnos. Hay dos posiciones: la extrema nacional, que se vuelve nacionalismo, o la que en defensa contra el nacionalismo se disuelve en lo cosmopolita, creyendo que todos los problemas que tenemos los podremos resolver en una Europa futura. Esto es también falso. Hay que hacer el trabajo en casa. Si no, existe el peligro de llevarnos a Europa las querellas alemanas.

-¿Ve esperanzas para este cambio?
-La política alemana está estancada, y pienso que la de toda Europa también. Se ha considerado a Europa occidental como victoriosa contra el comunismo. Y como todos los vencedores en la historia, hace tonterías. Vencer parece una vía segura a la estupidez. Hemos dado vía libre al capitalismo, que desde una cierta civilización vuelve a actitudes del siglo XIX. Muchas cosas que se consiguieron por el largo trabajo del movimiento obrero están siendo demolidas. Se destruye el consenso social. Y lo está haciendo el capital. Cada vez que una empresa despide a sus trabajadores, suben sus acciones. Es una situación perversa que se refleja en esta relación entre ganancia por acciones y desempleo. Todo eso ha ido mal.

-¿Por qué opinó Günter Grass que la unificación fue realizada equivocadamente?

-¿Cuáles fueron los temores que Grass había comentado, los cuales fueron "superados" con la unificación?

-Fragmento del "Discurso de Günter Grass" en la entrega del Premio Nobel de la Paz, al turco Yasal Kemal, en Frankfurt, Alemania, en octubre de 1997:

Señoras y señores, mi llamado va dirigido también a la audiencia alemana [no sólo a la turca que estaba presente apoyando a Yasal Kemal]. Ninguna persona en esta reunión, en Paulskirsche, que represente los intereses de Kohl [canciller de la República Federal Alemana], sabe que por años el gobierno de la República Federal ha provisto de armas de la República Turca, que se encuentra desde hace tiempo en una encarnizada guerra entre su propia gente. Después de 1990, cuando el momento propicio abrió la posibilidad de la reunificación alemana, tanques y vehículos armados fueron tomados de los almacenes de la Armada de la República Democrática Alemana y fueron enviados a la guerra en el país mencionado. Nos hemos convertido en cómplices. Hemos condonado este negocio rápido y sucio.
Yo estoy apenado de mi país, que ha degenerado hacia una entidad económica en la que sus gobernantes permiten tratados comerciales que conllevan muerte y que todavía se atreven a negar asilo político a los kurdos que lo solicitan...

dd -¿Qué opinas de la postura de Günter Grass frente al gobierno y política alemanes?

 
Otras fuentes
La caída del Muro de Berlín
Los Aliados
Los Soviéticos
La reunificación Alemana