Como en otras
partes del planeta, la etapa lítica (de piedra) de la prehistoria
en México duró miles de años, aproximadamente del 35 mil al 7 mil
a. de N. E., aunque en algunas partes del norte del país se extiendió
más años. Esta etapa se divide en dos horizontes: el arqueolítico,
de 35 mil al 14 mil años antes del presente; y el cenolítico, de 14
a 7 mil años antes del presente.
Entre los años
7 mil y el 4,500 se considera como un periodo de transición cultural.
En esta época comenzó del desarrollo de la agricultura, aunque las
actividades más importantes siguieron siendo la caza y la recolección.
Hace 2,500 años
aparecieron las primeras aldeas permanentes; y mil años después los
primeros centros urbanos con una estructura de poder político, en
la costa del Golfo.
Es importante
establecer que las etapas prehistóricas no se desarrollaron de igual
manera en la totalidad del actual territorio de México. El mayor desarrollo
cultural se dio en el área conocida como Mesoamérica. En el norte
(las áreas Aridamérica y Oasisamérica) el desarrollo fue más lento.