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Sergio de Régules Ruiz-Funes
Cartógrafos
mentirosos, o la dificultad de convertir una pelota en una sábana
En
Los viajes de Sir John Mandeville, libro que fue muy popular
en la Edad Media, cuenta el autor acerca de una estatua ecuestre del
emperador Justiniano que se encontraba frente a la catedral de Santa
Sofía, en Constantinopla. El emperador llevaba en la mano una
manzana "para simbolizar su dominio sobre toda la tierra",
escribe el autor, y añade: "la cual es redonda". El
libro data de 1360.
En
la escuela nos enseñan que en Europa todo el mundo creyó
que la Tierra era plana hasta que Cristóbal Colón los
sacó del error. Pero Cristóbal Colón vivió
más de un siglo después que el autor de Los viajes
de Sir John Mandeville, el cual, al parecer, ya sabía que
vivimos en un mundo esférico. Para resolver esta aparente paradoja
te recomendamos leer en estas páginas "Que
el mundo es esférico", donde te enterarás de
que la redondez de la Tierra era un hecho bien conocido desde alrededor
del siglo VI antes de Cristo.
Que
la Tierra es redonda es la idea fundamental de toda la cartografía,
la ciencia de hacer mapas. También es su problema más
grave, porque la superficie de una esfera no se puede trasladar a un
plano sin deformarla.