Antes de que existiera el Sistema Mundial de Localización, antes de que hubiera relojes atómicos, instrumentos de navegación y mapas precisos, los marinos usaban para dirigir sus barcos el método de navegación por estima.

En el siglo XVIII el método de estima seguía siendo la única manera de determinar la posición de un barco en el mar. Uno de los instrumentos del navegante era una cuerda con nudos a intervalos fijos de 48 pies y tres pulgadas (unos 16 metros ), llamda corredera . Cada tantas horas el piloto del barco echaba al agua el extremo de la cuerda de nudos y la dejaba correr entre sus manos para contar cuántos nudos pasaban en cierto tiempo. El tiempo se medía con un reloj de arena de 28 segundos al que se conocía como ampolleta . Esta medición daba la velocidad del barco en “nudos”. Cuando a las pocas horas volvía a hacer la medición, el piloto suponía que el barco había avanzado a velocidad constante y “estimaba” la distancia recorrida entre las dos mediciones multiplicando la velocidad por el tiempo transcurrido. A partir de esa distancia calculaba la posición del navío.

Este método era más bien burdo. Medir velocidades en nudos era muy impreciso. Pero aún con una medición de la velocidad más precisa, el método de navegación por estima no tomaba en cuenta las corrientes marinas que podían desviar y frenar al barco, ni ningún cambio de dirección, por pequeño que fuera, entre las dos medidas con la corredera. A los pocos meses de hacerse a la mar el navegante no podía saber dónde se encontraba.

Salvo por la latitud . La latitud era muy fácil de determinar. Los fenicios sabían hacerlo. Para determinar la latitud (posición al norte o sur del ecuador) basta medir la altura angular a la que se ve de la estrella polar sobre el horizonte. O bien, y de manera equivalente, la elevación del sol al mediodía, medición un poco más laboriosa, pero simple al fin. Para medir las posiciones de los astros sobre el horizonte se usaba la ballestilla o el sextante, que son parecidos a un transportador (ver en estas páginas “Instrumentos de navegación del Renacimiento”). Incluso se pueden usar los dedos, poniéndolos juntos en posición horizontal y con el brazo estirado (cuatro dedos a la distancia del brazo alargado equivalen aproximadamente a 15 º). Una simple medición de ángulo y listo: se tiene la latitud.