La Tierra, como ustedes saben, es redonda. Por eso siempre es de día en una mitad del mundo y de noche en la otra mitad. Por eso también mientras en México D.F. son las 5 de la tarde, en Nueva York, ciudad situada más al este, son las 7 y en Madrid es medianoche. En la capital de España ya es mañana. Siguiendo desde Madrid hacia el este las horas van avanzando, de modo que en Japón, por ejemplo, son las 9 de la mañana de mañana . ¿Qué pasa si seguimos viajando hacia el este desde Japón? ¿Habrá algún lugar de la Tierra en que ya sea pasado mañana?
Es relativamente fácil ver que no. La Tierra da una vuelta sobre su eje en 24 horas. Para que en este momento (5 de la tarde en México D.F. y medianoche en Madrid) fuera pasado mañana en algún lugar, ese lugar tendría que encontrarse una vuelta completa al este de Madrid. ¡Pero el lugar que se encuentra a una vuelta completa de Madrid es Madrid! No puede ser al mismo tiempo mañana y pasado mañana en el mismo lugar. Sería muy incómodo.
Volviendo a nuestro viaje alrededor del mundo a la velocidad del pensamiento, ¿qué sucede si desde Japón, donde son las 9 de la mañana de mañana, avanzamos hacia el este y regresamos a México?
La hora no es el tiempo
Basta de tonterías: en México, desde luego, siguen siendo las 5 de la tarde de hoy, no de dos días a la vez. En algún momento en nuestro viaje de Japón a México cruzamos la línea internacional del cambio de fecha, línea imaginaria trazada por consenso entre las naciones (mas no por tratado) y que marca la frontera entre dos días. Quien la cruza viajando hacia el este atrasa su calendario un día; quien la cruza hacia el oeste lo adelanta un día (pero ambos viajeros dejan sus relojes en la misma hora).
Desde luego, la hora no es el tiempo. En México son las 5 de la tarde y en Madrid las 12 de la noche, pero eso no quiere decir que Madrid esté en el futuro. Podemos llamar por teléfono y comprobar que los madrileños están viviendo en el mismo instante que nosotros. Aparte un retraso minúsculo debido al tránsito de la señal de una ciudad a otra pasando por un satélite artificial, se puede sostener una conversación normal de un lado del mundo al otro. La hora y la fecha son convenciones –acuerdos que sostienen los miembros de la sociedad para ordenar los acontecimientos de sus vidas, pero que no tienen significado físico.