Las investigaciones del lecho oceánico que se llevaron a cabo
en la década de los 50 revelaron que ciertas regiones del suelo
marino están magnetizadas en franjas que forman un patrón
parecido a las rayas de una cebra. La polaridad (norte o sur) de las
franjas va de normal en una (igual a la del campo magnético actual)
a invertida en la siguiente. ¿Qué revela este patrón
de franjas?
En 1963, poco después de que Harry Hammond Hess propusiera su
hipótesis poética de expansión del lecho oceánico,
dos jóvenes geofísicos británicos llamados Frederick
Vine y Drumond Matthews (y un canadiense independiente, Lawrence Morley,
al que nadie le hizo caso) propusieron que las franjas de magnetización
del suelo marino eran la huella de los cambios de polaridad del campo
magnético de la Tierra.
Si las cordilleras submarinas eran centros de formación y expansión
del lecho oceánico, cada franja tendría la polaridad que
tenía el campo de la Tierra cuando la franja se formó.
Las franjas presentarían un patrón de polarización
simétrico respecto a las cordilleras. A cada lado habría
sendas franjas de polaridad normal.
Encerrando
este sandwich habría franjas de polaridad invertida, formadas
en la época del cambio de polaridad más reciente. Luego
otro sandwich de polaridad normal, seguido de uno de polaridad invertida,
y así sucesivamente, alejándose de la cordillera meso-oceánica.
La sucesión de las franjas debería concordar, además,
con las fechas geológicas conocidas de los cambios de polaridad
del campo magnético de la Tierra.
Entre
1964 y 1966 se hicieron las mediciones correspondientes y se confirmó
la hipótesis de Vine, Matthews y Morley, y con ella la de Hess:
el suelo de los mares se forma en las cordilleras meso-oceánicas,
se expande hacia los lados y se vuelve a hundir en la corteza terrestre
en las fosas marinas, completando el ciclo en unos 200 millones de años,
más o menos.
Con
estos elementos en mano --el movimiento de los continentes y la expansión
del lecho oceánico--, los geólogos se dieron a la tarea
de formular una teoría unificadora que explicara todos los fenómenos
geológicos conocidos hasta entonces.
No todo el mundo estaba convencido de que los continentes se movían
y a lo largo de la década de los 60 hubo varios intentos de demostrar
que no era así. Hoy en día, la nueva teoría, que
se llama tectónica de placas, está bien establecida, aunque
los geólogos y geofísicos todavía discuten acerca
de algunos detalles.
Tectónica
de placas