Contenido: Sergio de Régules Ruiz-Funes

El siglo XVI fue la edad de oro de la exploración oceánica. Cuando Cristóbal Colón llegó por accidente al "nuevo mundo", no demostró que la Tierra es redonda —eso lo sabía todo el mundo—, sino que el océano era navegable.

Entre tanto, los estudiosos estaban perfeccionando la parte teórica de las artes y ciencias necesarias para la navegación de largo alcance: las matemáticas, la astronomía, la cartografía (ciencia de hacer mapas) y la cronografía (ciencia de medir el tiempo). La parte práctica no se quedó atrás. Para fines del siglo XVI el arsenal del marino incluía ya un montón de instrumentos que le ayudaban a determinar su posición, a medir las horas del día y de la noche y a dirigir su nave.

Los fabricantes de estos instrumentos eran artesanos, científicos y artistas. En la mayoría de los ejemplares que han sobrevivido hasta hoy se nota un esfuerzo por hacer los instrumentos no sólo útiles, sino hermosos. Hoy en día los han sustituido instrumentos mucho más precisos y fáciles de usar, pero éstos no son ni remotamente tan vistosos como sus antepasados del Renacimiento. He aquí una muestra de estas joyas de la ciencia y el arte.

 

Introducción