Consiste en una aguja magnetizada que se monta sobre un pivote situado
en el centro de una caja cilíndrica. En el fondo de la caja generalmente
se ve la rosa de los vientos, que es como la graduación de la
brújula (la rosa de los vientos marca los cuatro puntos cardinales
y otras 28 direcciones compuestas; también se puede graduar en
grados de circunferencia). La aguja indica la dirección del campo
magnético de la Tierra.
En
China la brújula náutica se usaba desde el siglo IV d.
C. Pero los chinos también usaban brújulas para predecir
el futuro con métodos geománticos. Las indicaciones de
la brújula, creían ellos, les permitían tomar decisiones.
La
brújula también se ha usado en minería: trasladándola
sobre un terreno bajo el que se supone que hay mineral de hierro, se
puede determinar la extensión del depósito observando
las alteraciones del movimiento de la aguja.