El astrolabio era al mismo tiempo un mapa del cielo, un compendio de
conocimientos astronómicos y un instrumento para medir ángulos
en el cielo.
Las
partes de un astrolabio bien hecho son: la red, las placas,
la matriz, el índice y la alidada.
LA
RED es un esqueleto metálico en forma de disco que representa
la región del cielo conocida como zodiaco y provisto de
espolones que marcan la posición de algunas estrellas importantes.
La red puede girar sobre las placas.
LAS
PLACAS contienen información diversa: las posiciones de las
estrellas, de los trópicos y del ecuador celeste, curvas horarias
para saber a qué hora sale el sol en distintas fechas, una red
de coordenadas celestes para ubicar los astros... El astrolabio venía
equipado con varias placas graduadas para latitudes distintas porque
el aspecto del cielo cambia con la latitud.
LA
MATRIZ o "mater" es el armazón en el que van montadas
las placas y la red. Consiste en una placa metálica con un reborde
grueso remachado o soldado. El reborde puede llevar una escala graduada
en grados (360°) o en horas (24 horas).
La parte posterior de la matriz se usaba para gravar escalas, calendarios,
tablas, carátulas de reloj solar e información astronómica
y astrológica.
EL
ÍNDICE es un manecilla giratoria motada en el frente del
instrumento. Sirve para señalar posiciones de estrellas.
LA
ALIDADA es una regla giratoria montada en el centro de la parte
posterior del astrolabio y del tamaño de su diámetro.
Tiene una mirilla en cada extremo para apuntarla hacia los astros y
medir el ángulo que forman con el horizonte o con otros astros
(para saber la hora y la latitud).